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Dirección de SaludDirectora: María Becq |
La palabra "hepatitis" significa, inflamación del hígado
Puede ser provocada por uno de los siguientes tres virus:
- el virus de la hepatitis A
- el virus de la hepatitis B
- el virus de la hepatitis C
En casos muy poco frecuentes, el virus Epstein Barr (que provoca la mononucleosis) también puede desencadenar una hepatitis porque puede provocar inflamación hepática. Hay otros virus y bacterias que también pueden provocar hepatitis, incluyendo los virus de las hepatitis D y E, el virus de la varicela y el citomegalovirus (CMV).
En los niños, la forma de hepatitis más frecuente es la hepatitis A (también denominada hepatitis infecciosa) está causado por el virus de la hepatitis A (VHA), que se encuentra en las heces de las personas infectadas.
Puesto que la hepatitis A puede ser una infección leve, particularmente en la infancia, es posible que algunas personas no se den cuenta de que han contraído la enfermedad y ésta pase desapercibida y quede sin diagnosticar. A pesar de que el virus de la hepatitis puede provocar una enfermedad de larga duración (de hasta seis meses), no es causa de enfermedad hepática crónica.
La hepatitis B (también denominada hepatitis sérica ) está causada por el virus de la hepatitis B (VHB) puede provocar un amplio abanico de síntomas, desde malestar general hasta enfermedad hepática crónica que, a la larga, puede desembocar en un cáncer de hígado.
La hepatitis C se transmite a través del contacto directo con la sangre de una persona infectada. Los síntomas provocados por el virus de la hepatitis C pueden ser muy parecidos a los provocados por los virus de las hepatitis A y B. No obstante, la infección por el virus de la hepatitis C virus puede conducir, a la larga, a una enfermedad hepática crónica y es el principal motivo de transplante de hígado .
La hepatitis C es también un riesgo habitual en los centros de diálisis. Raramente las personas que conviven con un enfermo de hepatitis C se pueden contagiar al compartir artículos que pueden contener la sangre del enfermo, como máquinas de afeitar o cepillos de dientes.
La hepatitis, en sus primeras etapas, puede provocar síntomas parecidos a los de la gripe, no obstante, algunas personas no presentan ningún síntoma y ni siquiera saben que están infectadas. Por ejemplo, los niños con hepatitis A suelen presentar síntomas leves o ausencia total de síntomas.
Si la hepatitis progresa, los síntomas comienzan a apuntar al hígado como origen de la enfermedad. Las sustancias químicas que segrega el hígado habitualmente empiezan a acumularse en la sangre, lo que provoca:
Las hepatitis A, B y C son todas contagiosas.
El virus de la hepatitis A puede propagarse a través del agua o de alimentos contaminados, así como en escuelas o centros de preescolar con condiciones higiénicas deficientes. Los inodoros y los lavabos utilizados por una persona infectada deben limpiarse con desinfectantes. Quienes conviven con o cuidan de una persona con hepatitis deben lavarse las manos después de cada contacto que mantengan con el enfermo. Además, en caso de que vaya a emprender un viaje a un país con elevada incidencia de hepatitis A, deberá recibir por lo menos dos dosis de la vacuna contra la hepatitis A.
Existe una vacuna contra la hepatitis A que está especialmente indicada para:
El virus de la hepatitis B se puede encontrar en prácticamente todos los fluidos corporales, si bien las vías principales de contagio son las relaciones sexuales, las transfusiones de sangre contaminada y las jeringas compartidas para administrase droga por vía intravenosa. El contacto en el medio familiar con adultos que padecen hepatitis B puede suponer un riesgo de contagio que puede reducirse lavándose frecuentemente las manos y adoptando unas buenas prácticas higiénicas.
El virus de la hepatitis C se puede transmitir por medio de agujas compartidas, productos derivados de sangre contaminada y, menos frecuentemente, a través de las relaciones sexuales. Lamentablemente, no existe ninguna vacuna contra la hepatitis C -los estudios animales sugieren que es posible que no se pueda desarrollar porque el virus de la hepatitis C no provoca el tipo de respuesta necesario para que pueda tener éxito una vacuna
Durante los últimos años, las mejoras en la tecnología sanitaria han eliminado casi por completo el riesgo de contagio de las hepatitis a partir de hemoderivados contaminados y de transfusiones sanguíneas. Pero, con la moda de los tatuajes y el auge de la acupuntura, ha aumentado el riesgo de contagio de hepatitis a través del instrumental indebidamente esterilizado que se emplea a veces en estos procedimientos. Las agujas compartidas por las personas que consumen drogas por vía intravenosa o el empleo del mismo aspirador por las que consumen drogas por vía inhalada son dos formas de contagio de la hepatitis C muy habituales.
Por lo general, para evitar que su hijo contraiga una hepatitis de origen vírico usted debería:
Puesto que las agujas y las jeringas contaminadas son la principal vía de contagio de la hepatitis, es una buena idea apoyar las campañas contra la drogadicción que se pongan en marcha en su comunidad y en las escuelas de su área. En casa, hable asidua y sinceramente con sus hijos sobre los peligros del consumo de drogas. También es importante fomentar el sexo seguro entre los adolescentes para eliminar el riesgo de contraer la hepatitis a través de las relaciones sexuales.