
|
Secretario: Arq. Darío Mascioli Castelli 501
|
![]() |
Programa Chacras UrbanasOficina: Gladis Rosas |
Este proyecto en términos generales busca propiciar la construcción participativa de herramientas, mecanismos y acciones de gestión.
La agricultura es una actividad fundamental para el desarrollo de cualquier país, por lo tanto, es indispensable que los estados inviertan en investigación y desarrollo en esta área, para de esta manera poder alcanzar el anhelado objetivo de la soberanía agroalimentaria.
La agricultura orgánica se fundamenta en la sustitución de insumos químicos sintéticos por insumos biológicos, esto con el fin de disminuir la toxicidad en los alimentos y las consecuencias negativas para el ambiente.
La Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM) y el Instituto de Investigación de Agricultura Orgánica (FiBL) presentaron las últimas estadísticas sobre la agricultura orgánica en todo el mundo en la BioFach 2009
Según datos a finales de 2007 habría aproximadamente 32,2 millones de hectáreas certificadas de acuerdo con las normas orgánicas.
"El crecimiento en los países en desarrollo muestra que la agricultura orgánica puede contribuir a un mayor desarrollo socioeconómico y ecológicamente sostenible, especialmente en los países más pobres", señala Diane Bowen, Directora Ejecutiva Interina de IFOAM.
Con su vasta tierra de pastoreo, Australia sigue representando la mayor superficie orgánica certificada, 12 millones de hectáreas, seguido por Argentina (2,8 millones de hectáreas) y Brasil (1,8 millones de hectáreas). La mayor parte de la superficie orgánica mundial se encuentra en Oceanía (37,6 por ciento), seguida por Europa (24,1 por ciento) y América Latina (19,9 por ciento). En cuanto a la gestión de tierra con certificación orgánica como proporción de la superficie agrícola nacional, los países alpinos, como Austria (13,4 por ciento) y Suiza (11 por ciento), están arriba en las estadísticas. El mercado mundial de productos orgánicos alcanzó un valor de más de 46 miles de millones de dólares en 2007, con la gran mayoría de productos consumidos en América del Norte y Europa, según Organic Monitor.
El crecimiento de la población en el planeta de aquí al año 2030 se concentrará en las áreas urbanas de los países en desarrollo. Para entonces, cerca del 60 por ciento de la población de estos países vivirá en ciudades.
La agricultura urbana aprovecha pequeñas superficies en solares, parques o azoteas para cultivar micro-huertos o incluso criar animales de granja o vacas lecheras. Las explotaciones en áreas peri-urbanas, situadas en las cercanías de los núcleos urbanos, permiten producir hortalizas y criar aves de corral o ganado para producir leche y huevos.
El índice de pobreza en muchas ciudades está aumentando, y una proporción cada vez mayor de residentes urbanos encuentra dificultades para acceder a los alimentos que necesitan. En muchos países en desarrollo, los pobres urbanos gastan el 60 por ciento o más de sus ingresos en comida.
Los problemas se complican debido a las carencias en la infraestructura para el transporte de alimentos a los centros urbanos.
Además, el moderno estilo de vida en las grandes metrópolis induce a cada vez más gente a consumir más grasas y comida rápida y menos fibra y comida casera, por lo que los países en desarrollo se enfrentan a un doble reto: por un lado el fantasma del hambre y por otro el rápido incremento de la obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares y otras patologías relacionadas con una dieta inadecuada.
La agricultura en zonas urbanas y peri urbanas puede ayudar a mejorar la seguridad alimentaria de diversas formas: producir alimentos en casa o a través de una cooperativa reduce el gasto para las familias pobres, pone más alimentos a su alcance y reduce la escasez estacional de productos frescos. También, al incrementar la diversidad y calidad de los alimentos consumidos, puede mejorar de forma significativa la calidad de su dieta.
Las ventas de los excedentes pueden además generar ingresos que se utilicen para comprar más alimentos.
A pesar de su importancia creciente, la agricultura urbana se enfrenta a numerosas dificultades, como la falta de terrenos apropiados, incertidumbre sobre la propiedad de la tierra, acceso insuficiente al agua de riego de calidad adecuada, falta de conocimientos técnicos y escasez de inversiones.
En momentos que nuestro país había atravesado la crisis hiperinflacionaria que agudizó los problemas de abastecimiento alimentario de los sectores mas vulnerables, desde la Nación se crea el proyecto PRO-HUERTA INTA siendo una opción para la autoproducción de alimentos en el consumo familiar. Este mecanismo se llevaba a cabo mediante capacitaciones, asistencia técnica, el acompañamiento sistemático el terreno poniendo en marcha procesos educativos en lo alimentario, en lo ambiental, y en la generación de habilidades.
En el año 1992 la Municipalidad de Venado Tuerto pone en marcha este proyecto comenzando con las escuelas como centros multiplicadores de la propuesta, contando por el año 1996 con 196 huertas familiares, huertas escolares e institucionales. El municipio en conjunto con el INTA realiza un trabajo constante generando estrategias para nuestra zona, y con la incorporación de promotores que difundieran la propuesta en los distintos barrios; a pesar de la crisis del año 2001 donde el proyecto tuvo grandes recortes y la recepción de insumos era mínima, nuestra localidad hizo frente a esta situación con fondos propios con lo cual este proyecto no decayó y se pudo trabajar ininterrumpidamente ayudando a dignificar a tantos beneficiarios que buscaban una alternativa para alimentar a sus familias y nuevas fuentes de trabajo que generaran ingresos a través del trabajo de la huerta.
Esto da como resultado en la actualidad 3.172 huertas familiares (12.480 beneficiarios), con un total de 139.791 m2 sembrados, 15 huertas escolares y 7 huertas institucionales.
Este crecimiento notorio lleva a la creación de un programa que integre a los beneficiarios que han pasado la barrera de autoproducción familiar y ven la posibilidad de generar ingresos por medio de alternativas productivas con técnicas ecológicas.
Nuestra localidad situada en un punto clave de la Pampa Húmeda, representa una inmejorable oportunidad para la creación del programa CHACRAS URBANAS el cuál plantea una alternativa viable a corto y mediano plazo, sostenible a lo largo del tiempo.
Anexado a la autoproducción de alimentos, este programa genera un sin número de ventajas competitivas en un mercado interno poblacional que necesita ser explotado responsablemente con la generación de oportunidades de crecimiento y desarrollo personal.
El programa tiene como finalidad asegurar una producción de materia prima óptima, crecer en el tiempo, ser un disparador para otros sectores productivos de la sociedad, actuar de acuerdo al buen manejo de la producción, establecer pautas de trabajo, brindar apoyo, seguimiento de proyectos, actuar en consecuencia al marco regulatorio del municipio, destrabar posibles conflictos sociales y/o económicos de un sector de la misma, ser un modelo económico a imitar, en conclusión crear un programa sustentable y viable en el tiempo para satisfacer las necesidades actuales de nuestra sociedad.
La producción de alimentos frescos y de calidad significa un importante ahorro para las familias y da la posibilidad de generación de un ingreso genuino derivado de la venta de los mismos.
El programa es un movilizador de recursos locales estimulando el desarrollo de otras micro empresas como por ejemplo para el empaque, el procesamiento, comercialización de los productos movilizándose estructuras a favor de la sociedad misma.
El programa funciona como estrategia para la reducción de la pobreza e integración social, los participantes del programa pueden sentirse enriquecidos por la posibilidad de trabajar en la construcción de su comunidad, trabajando en conjunto, produciendo su alimento, asegurándose una estabilidad económica a través de la venta de lo producido por su propio trabajo, generando una valorización de la autoestima personal y dignificación del individuo.
Una ciudad en crecimiento produce y genera más residuos orgánicos, constituyendo esto un verdadero problema sino se maneja adecuadamente, este programa brinda la posibilidad de utilizarlos y transformarlos para enriquecer los espacios productivos y con ello lograr mejor calidad de los productos finales.
Chacras urbanas esta destinado a resolver una situación no solo ambiental sino también una situación social ya que se generan espacios verdes en lugares cercanos al área urbana y libre de contaminación mejorando el nivel de vida de la comunidad.
Generar y mejorar espacios productivos donde los beneficiarios puedan además de producir hortalizas orgánicas, criar animales para el consumo y frutales; dando oportunidades de adquirir ingresos con la posterior venta de estos productos diferenciados.
La metodología de trabajo será orientada a las actividades que faciliten, promuevan y posibiliten la participación de los beneficiarios en todo el desarrollo del proyecto.
Estas tareas están sujetas a modificaciones para una mejor viabilidad del proyecto.